Buscamos mantener los más altos estándares y niveles de profesionalidad para nuestros Miembros y practicados por nuestros Miembros.
Nuestra visión es un mundo en el que las personas vivan vidas más empoderadas gracias a que la PNL se practica de forma responsable, profesional y con integridad.
Creemos que, cuando se aplica correctamente, la PNL puede generar cambios significativos para las personas, las organizaciones, la educación y la sociedad en general. A medida que se refuerzan los estándares y crece la práctica responsable, la PNL será cada vez más reconocida como un enfoque valioso y respetado para el desarrollo personal y profesional.
Nuestra misión es ser el principal organismo independiente de normalización de la PNL profesional.
Existimos para apoyar el desarrollo de la PNL como una profesión creíble, ética y responsable. Como organismo profesional independiente, la ANLP trabaja para reforzar los estándares, fomentar la práctica responsable y representar los intereses de los profesionales serios de la PNL.
Dentro de la comunidad de PNL, esto significa que nuestro objetivo es:
Para cumplir nuestra misión, la ANLP se centra en cinco objetivos fundamentales.
Seguimos aumentando el número de miembros de la ANLP a nivel nacional e internacional para que la profesión de la PNL esté representada por un organismo creíble e independiente capaz de respaldar los estándares en todo el mundo.
Promovemos la PNL mediante:
Apoyamos a las personas para que desarrollen y practiquen la PNL de forma profesional mediante:
La ANLP trabaja para desarrollar programas de acreditación y normas profesionales reconocidos internacionalmente que respalden la credibilidad, la responsabilidad y la calidad dentro de la formación y la práctica de la PNL.
Apoyamos la exploración, la investigación y el desarrollo continuos de modelos de PNL cuando esto contribuye a una práctica profesional responsable.
En términos sencillos
Queremos que el mundo se beneficie de una práctica responsable y profesional de la PNL.
Cuando la PNL se aplica de forma ética, con habilidad y responsabilidad, puede marcar una diferencia real en la vida de las personas, las organizaciones y las comunidades.
Y muchos de nosotros lo sabemos porque hemos experimentado esa diferencia en primera persona.